2.23.2014

Martín Fierro

Dios formó lindas las flores
delicadas como son;
les dio toda perfección
y cuanto él era capaz;
pero al hombre le dio más
cuando le dio el corazón.


Ama el pájaro en los aires,
que cruza por dondequiera,
y si al fin de su carrera
se asienta en alguna rama
con su alegre canto llama
a su amante compañera.

La fiera ama en su guarda,
de la que es rey y señor;
allí lanza con furor
esos bramidos que espantan,
porque las fieras no cantan;
las fieras braman de amor.


No existes, José Hernández, porque tu poema es tan nacional, encarna de tal modo el alma de un pueblo, que nadie creerá que es la obra de una individualidad. Pasará el tiempo. Se sucederán los siglos. Y allá, en el siglo treinta o treinta y dos, se elaborará toda una teoría para explicar la génesis del Martín Fierro. El poema Martín Fierro no habrá podido ser escrito por José Hernández. Lo que llamamos José Hernández, son en realidad diversos aedos, o poetas hernándicos, que, fragmentariamente, en tiempos varios, han ido escribiendo tales o cuales cantos del poema.Habrá una gramática del Martín Fierro... En suma, te lo repito, querido José Hernández, amado poeta, tú no existes. Tú has dejado de existir al pergeñar tu obra. Y eso, el no existir, es la mejor prueba de tu inmortalidad.

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