7.25.2012

Nunca igual

Siempre quise quedarme hasta tarde en el club, como cuando era chiquita, que nos quedabamos hasta poco antes de que cierre.
Ayer fui al club a entrenar, pero no iba hace dos semanas los martes (o más) entonces cuando faltaban 10 minutos para terminar más o menos me empecé a sentir un poco mareada. Terminé la clase igualmente, me fui a buscar a mi mamá, le dije que me sentía mal y me acompañó al vestuario a acostarme en unos banquitos un rato. Hablamos y llegamos al acuerdo de ir a la galería a descansar en los sillones. Me compré un café con azúcar para que me vuelva la presión y nos quedamos hablando ahí, mirando un partido de pelota-a-paleta, riéndo como en los viejos tiempos.
No fue la mejor forma de quedarme en el club (no como me lo imaginaba) pero aún asi fue hermoso y lo disfruté mucho.

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