¿Qué hace que una persona sea quien es? No la música o el ripio de sus palabras, no las líneas del cuerpo, nada que esté a la vista.
¿Por qué no hay dos personas iguales, por qué los muertos ni siquiera se enteran de que han muerto?
La verdadera identidad de las personas son los recuerdos. Recuérdalo, tráelo, no lo pierdas.
Sólo un roce de dedos, y aquello había significado calor, plenitud, felicidad, la sensación de haber vivido ya muchas veces lo que en verdad estaba viviendo por primera vez. En ese cuerpo desconocido estaba el mapa de su vida, la representación del universo tal como la había leído en una enciclopedia taoísta dos siglos anterior a Cristo: "Su cabeza redonda es la bóveda celeste, sus pies delicados son la imágen de la tierra, sus cabellos son las estrellas, sus ojos el Sol y la Luna, sus cejas la Osa Mayor, la nariz se asemeja a una montaña, sus cuatro miembros son las cuatro estaciones, sus cinco vísceras los cinco elementos.
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