5.24.2012

Chau mundo de ayer

Documentar, vivir una nueva vida, pero siempre, de noche o a la luz del día, esos recuerdos que no querés te atropellan, como un feroz lobo a cualquier presa se le abalanzaría muerto de hambre. Siempre surgen esas lágrimas, esas viejas lágrimas de un pasado que tal vez te hizo sonreir alguna vez, sino habrías cambiado todo por completo y no te estaría pasando esto (ahora). Siempre esa sonrisa lamentamos ¿qué fue lo que nos causó gracia, lo que nos gustó, lo que nos cambió? No podría responder algunas preguntas, pero frente al jurado Recuerdos, y con razonamientos, es muy probable que los sepa:

El que sea prohibido en un principio, su rostro y su monotonía.
No busco comprensión, a veces sí, pero ahora un oído: la hoja o una simple plaza llena de armonía y sequedad de lágrimas, solo aquellas de quienes viven el pasado y el futuro en este momento.
Felicidad y tristeza a la vez, 10 minutos de una canción que no conozco, pero descubrir el mundo de otras voces me hace sonreir, simplemente me hace viajar a una felicidad nuevamente infinita, pero tristeza por pensar que alguna otra se me escapa y la podría estar escuchando ahora, pero no pasa nada, descubro esta y luego aquella otra. Pero bueno, el hombre es tan impaciente a veces.
A la noche hay contenidos para adultos pero ya todos los de tres se duermen a las once.
Una serenata rockera me invita a dormir. Como quisisera quedarme en la cama con la radio prendida, pero mucha contaminación amenaza (rodea) y me lo impide. Animales, gracias, distancia, favores, de nada, mates, como siempre, libertad... ¿para qué? morir, vivir, música. No quiero pero ya le dije que pare porque me iba al cosmos del sueño... no, pero el entiende, mi querido cuerdas clásicas entiende.

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