4.24.2012

Mi primer amor.

Tenación, tentación gritaba mi corazón cada vez que pensaba en vos, como sujeto al que me prohibían ver con las pupilas y hablar con las cuerdas vocales y manos, haciéndome ser, con tus encantos, la mujer que no era, más feliz de todas, incluso más que la que goza de todos los privilegios, pero no tenía lo que yo tenía: tus hermosas frases que conjugabas tan bien, haciendo lo posible para que siempre esté acompañada y nunca sola me olvide. A partir de aquél día comenzó la tortura; por más que la alegría invadía mi ser cada vez que nos comunicábamos, me iba apagando. Sentía que mis días ya estaban contados. Los mareos me abrazaban, era una sombra con poca vida; la pachamama me iba olvidando, sacándome del recuerdo, llevándome a la nada, siendo inútil demostrar resistencia, ya que no sentía nada más que el frío aire penetrar en mi cuerpo.


Pero esos días ya acabaron, mi primer amor. No, nunca me voy a arrepentir del amor que sentí por vos. Pero ya crecí, justo lo que no querías; ya crecí y me pude dar cuenta de que me manejabas, por más que sabía que me amabas también.

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