4.09.2012

Lolita

Ensueños inútiles y secos. Dos meses de belleza, de ternura, se perderían para siempre, y no podía hacer nada, nada, mais rien.

Pero, sin embargo, ese jueves que era para mí como una copa de acíbar me ofreció también una maravillosa e inesperada gota de deciliosa miel. Haze debía llamar a Lo al complemento a primer hora de la mañana. Cuando me llegaron los diversos ruidos de la partida, salté de la cama y me asomé a la ventana. Bajo los álamos, el automóvil ya estaba con el motor en marcha. De pie en la acera, Louise se protegió los ojos con la mano como si el vehículo encargado de transportar a la pequeña viajera ya se alejara recortándose contra el Sol matinal, todavía bajo. Pero el ademán resultó prematuro <<¡Date prisa!>> gritó Haze. Mi Lolita, que estaba a punto de entrar en el coche, cerrar la portezuela, bajar el cristal y decirles adiós a Louise y los álamos (nunca volvería a ver ni a éstos ni a aquélla), interrumpió aquella fatídica sucesión de movimientos: miró hacia arriba... y corrió hacia la casa. Haze la llamó furiosa. Un instante después, oí cómo mi amor corría escaleras arriba. Mi corazón se ensanchó con tal fuerza, que casi estalló en mi pecho. Me subí los pantalones del pijama, abrí la puerta y, simultáneamente, Lolita apareció jadeante con su vestido dominguero, y cayó en mis brazos ¡Y entonces la boca inocente de mi adorada, que temblaba como un flan, se fundió bajo la feroz pasión de unas oscuras mandíbulas masculinas! Inmediatamente, la oí -viva, inviolada- bajar las escaleras. La fatídica sucesión de movimientos se reanudó. La pierna dorada se introdujo en el automóvil, la puerta se cerró, se abrió y cerró de nuevo, y Haze, la conductora sentada al volante que iba desusadamente duro, se llevó a mi vida al mismo tiempo que sus labios, elásticos y pintados de rojo, mascullaban palabras enfurecidas e inaudibles. Mientras tanto, sin que ni ellas ni Louise las vieran, la señorita de la acera de enfrente, una inválida, agitaba la mano débil pero rítmicamente, desde su porche delantero cubierto de enredaderas.

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