7.17.2011
Música para la paz
Cuánto espacio que tengo acá, sí, mejor me siento entre los árboles, que cuando el Sol se oculte me de sombra, antes no, asi puedo comprender ciertas cosas con la ayuda del que no se nos está permitido mirar. Me hago un lugarcito entre las hojas verdes caídas del cielo por el viento. Dejo que los seres vivos se acostumbren a mi presencia y saco de mi bolso mi famoso cuaderno de palabras sueltas que me parecen conveniente recordar. Miro a mi alrededor, tratando de sorprenderme con algo. Nada aparece, nada veo. Me acuesto sobre una almohada de hojas secas y cierro los ojos recordando la canción que me enseñó un aborígen en Perú. La tarareo. Una ardilla se me acerca en busca de amistad o simplemente comida. Imagino que ella es quien toca el bombo en nuestra melodía. Un sapito; qué lindo guitarrista y el vocalista se la re banca. Qué lindo coro que hacen los pájaros.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario